La sede me manda a Kenya, a terminar la formación en gestión de campos de desplazados y reforma humanitaria. Salió bien la jugada, y me están enviando a cosas que siempre he querido hacer, aunque por seniority no me toque. El francés ayuda, creo, porque ya no lo habla casi nadie. Igual también con gran casualidad sonreí en el momento justo a la persona adecuada.
Pues eso: en Kenya, encantada de la vida. En mi fila en el avión venían tres personas leyendo la biografía de Obama. Hoy hemos visto jirafas.
De mi organización venimos dos: Anita de la sede y yo. Porque somos dos morenas charlatanas de la misma agencia, en el training ya nos llaman en binomio, “las españolas”. Como era de esperar, Anita -de Colombia- está encantada, y sospecho que ahora también lo estará el meu pare.