
Los carteles y graffiti en Dakar suelen ser variaciones sobre Alhamdullillah. En Sierra Leone es otra cosa. Mis preferidos: Elektion bissness is no ol man bissness (esto de las elecciones es cosa de todos), y en el parachoques de un poda-poda en la carretera del aeropuerto, No Condition is Pahmanent.

Días y días en Freetown y no he contado nada del ferry, qué desastre. De entrada tranquiliza poco: mientras esperamos que salga, Ibrahim me cuenta que las piezas de recambio salen de la ferralla oxidada del ferry antiguo, embarrancado a un lado del embarcadero. Pero a la que subimos con las cabras y las señoras que venden batata la cosa se pone entretenida.
En la sala de arriba hay bancos bajo las escotillas, mesas de plástico como de comedor del colegio, y un televisor en una esquina. Mientras cargan el ferry, un chico con look de rapero saca una minicadena de la mochila y hace una torre de DVDs en una mesa; cuando largan las amarras enciende la tele y empieza el video-jockey. Pone un videoclip un rato -Michael Jackson, Youssou Ndour, P-Square- y cuando tiene a todos los pasajeros enganchados, cantando por lo bajini y moviendo los pies, zas, cambia el disco -góspel, Shakira, reggaetón, pop nigeriano. Pone un documental del National Geographic sobre el sitio a Freetown y la gente se entusiasma: quieras que no, la mayoría ha estado allí. Ibrahim me cuenta de los West Side Boys, los rebeldes más temidos, cuando salen en pantalla. El ejército inglés se prepara a tomar una colina al asalto. La ciudad está en calma. Cuando se va a poner la cosa animada, el video-jockey cambia el DVD. You like you buy.
Así que lo compro. Pero al meterlo en el DVD de casa no va. Vaya con el top manta.