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mala idea

Desde Dakar y donde más me manden

Riding in cars with toubabs

por t
Disponible en: English, Español
20 02 2009
Traducido por: t
Países:
SENEGAL

Las fuerzas armadas senegalesas de autoestop

Riding in cars with toubabs
Senegal, January 2009

Harmattan

por t
Disponible en: Español
19 02 2009
Países:
SENEGAL

Esta es mi calle, con un Harmattan asqueroso. Gracias, Mauritania.

Todos los martes hay mercadillo en la calle asfaltada del barrio, y ya el lunes por la noche viene el camión del ayuntamiento a instalar el tinglado mecánico desde el mar hasta la rotonda de la Route de l’Aeroport. Por primera vez desde que vivo aquí, esta semana el camión no ha venido. Cuando salgo de casa hay más silencio que de costumbre. A lo largo de toda la calle hay señoras sentadas sobre su mercancía, que tienen puesta hecha una bola gigante, como una bala de paja envuelta en tela de saco.

Harmattan
Yoff Ngaparou bajo el Harmattan de invierno

Blogs que me gustan

por t
Disponible en: Español, English
18 02 2009
Países:
AFRICA
Etiquetas:
blogs

Wronging Rights

Serios comentarios para temas serios

Scarlett Lion

Fotoperiodista en Liberia

Rob Crilly

Periodista británico basado en Nairobi, de viaje en Sudán

Verde

por t
Disponible en: Español
17 02 2009
Países:
SENEGAL

Entrada al parque natural del Niokolo Koba, Senegal, Enero 2009.

Verde

Camp de Ouakam

por t
Disponible en: Español
16 02 2009
Países:
SENEGAL

Me encanta el camino que se desvía de la carretera principal hacia el centro, pasado el cruce del faro de Mammelles. Se ve que en su día fue una carretera de verdad, pero hoy sólo queda un vestigio de asfalto lleno de hoyos, bordeando el precipicio. A la izquierda el campamento militar, una docena de casetas y tendederos, centinelas dormitando a media altura; a la derecha el mar. Desde que construyeron no una sino dos vías de acceso al centro alternativas y en paralelo –cortesía de la Conferencia Islámica- por el camino del precipicio ya no pasa nadie, y en la mayor parte del recorrido no hay cobertura.

Evidentemente ahí es dónde decido quedarme sin gasolina. La avería más humillante. Me quito el casco, doy un par de vueltas alrededor de la moto, y me siento sobre una roca a esperar que pase alguien. Unos diez metros más allá esta la caseta elevada del centinela, que me observa con más bien poca curiosidad, como si ahí se quedaran toubabs en panne todas las mañanas. A los quince minutos, como todavía no ha pasado nadie, se baja de la caseta un guardia con un ojo vago, suspirando de hastío, y me ayuda a empujar la moto hasta el cruce, refunfuñando porque eso de quedarse indefensa en la carretera c’est pas bon déh, en esta ciudad hay beaucoup de bandits, hasta que se para un taxi que por casualidad lleva medio dedo de essence en una botella de plástico. Suficiente!